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Un parque al rojo vivo

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El Parque Nacional Talampaya, uno de los tantos lugares que es difícil explicar como es. Es difícil transmitir tanta belleza natural. Incluso durante el recorrido, sentí que el guía estaba demás, a diferencia del guia en el Valle de la luna que sin el, no hubiera entendido nada sobre la historia de la formación y transformación de nuestro planeta.Ubicado en la provincia de La Rioja, junto al limite de la provincia de San Juan. Declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, o sea patrimonio de todos. No se puede circular en automovil, solo mediante excursiones autorizadas que funcionan en el mismo parque.Hace millones y millones de años, algo asi como 1000 millones si mal no recuerdo durante la formación de la cordillera de los Andes, se origino el desplazamiento de estos fantásticos cañadones que llegan hasta 148 metros de altura. Una vez se llega al parque se debe abonar el costo de ingreso que oscila entre $80 para la entrada general, $35 para argentinos y/o residentes, y estudiantes y jubilados no abonan. Luego se debe contratar algunas de las excursiones habilitadas y que operan en el parque. Hay de dos tipos: en combi y cuyo recorrido dura 2.5 horas y sino con un overland que durante el trayecto en el gran cañon se viaja en comodos asiento en el techo de la unidad y aparte posee una parada para degustar vinos. Este dura 3 horas. Y para quienes quieran hacer el recorrido en bicicleta, también lo pueden hacer acompañado de un guía del parque.Para cualquiera de las excursiones mejor llegar temprano, apenas abre el parque para poder tener lugar en las primeras salidas y poder hacer la segunda excursión a Ciudad Perdida.El parque tiene una extensión de 215000 hectáreas, pero solo esta habilitado al público un 10% de este. Cada excursión tiene un guía. A nosotros nos toco Luis, un riojano de muchas erres en su pronunciación. Si, bien riojano. El recorrido tiene 4 paradas donde Luis explica la historia de la formación, los petroglifos, los dinosaurios que habitaban el lugar. Durante el recorrido se pudieron ver algunos guanacos y en especial el cóndor. El rey de las alturas que se empecino a no volar cada vez que quería fotografiar.El Talampaya, donde llueve poco y cuando llueve la sequedad de la tierra se traga toda el agua. Pero en el Gran Cañon se puede ver un bosque, autóctono y donde cada árbol tiene un cartel que indica la especie. Luis nos explica las bondades del algarrobo y como los habitantes que permanecieron en el Talampaya hace miles de años, perdían sus dientes ya que los usaban para ablandar el cuero de los animales para usarlos como abrigo. “Las mujeres de aquella época trabajaban mucho” comentario poco feliz de Luis y que recibió algunos reclamos de las mujeres que estábamos presentes. Pero estaba bien claro lo que el quiso decir: las mujeres perdían sus dientes a los 20 años debido a lo que el nos explico.En la segunda parada, en el Gran Cañon, nos encontramos con formaciones tubulares provocadas por el viento zonda que es típico de la región. El viento se embolsa en la base y al subir genera como “tubos” erosionando y profundizando estos largos huecos de 148 metros de altura. En esta parada se hace la prueba del eco, donde todos gritan al unisono y se pueden contar las repeticiones. Fueron 3 veces que el Talampaya nos respondió.Como decía anteriormente no es fácil describir tanta belleza, porque las palabras sobran. Son 5 paradas que se hacen y en todas, ante tanta inmensidad, el ser humano pierde el ego. Los suspiros no alcanzan y los almanaques se convierten en papel picado ante tanta historia. ¿qué será de este lugar de aca a 1000 años? ¿Con que otra transformación se encontrarán las generaciones venideras?El talampaya es uno de esos lugares que ante tanta sequía, nos damos cuenta que la tierra está viva. A paso lento se transforma y en un recorrido que no dura mas de 3 horas, vemos 4000 0 1000 0 2000 millones de años de historia. Una historia silenciosa pero imponente. Una historia que no hay libro que lo explique, mas allá que los antropólogos puedan explicar.

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